Aunque los neumáticos están diseñados para durar, hay una serie de factores que pueden acortar significativamente su vida útil. Conocerlos es el primer paso para evitarlos y sacar el máximo rendimiento a tu inversión.
Es el factor más frecuente. Un neumático con presión insuficiente aumenta la superficie de contacto con el asfalto, genera más calor y provoca un desgaste excesivo en los hombros. Con presión excesiva, el desgaste se concentra en el centro y la adherencia se reduce. Comprueba la presión mensualmente en frío.
Las arrancadas bruscas, el frenado fuerte y el paso rápido por curvas someten al neumático a esfuerzos para los que no está diseñado en uso continuo. Una conducción más progresiva puede alargar la vida del neumático hasta un 30%.
A mayor velocidad, mayor calor generado por la fricción. El calor degrada el caucho y la estructura interna del neumático. Respetar los límites de velocidad no solo es una cuestión legal: también es un cuidado hacia tus neumáticos.
Los baches, bordillos y objetos en la calzada pueden dañar internamente el neumático sin que haya daño visible exterior. Un golpe fuerte puede provocar una rotura interna de la estructura que tardará en manifestarse como un bulto.
Un eje desalineado o una suspensión deteriorada provocan un desgaste asimétrico e irregular. Si ves que el desgaste no es uniforme, visita tu taller SASAM más cercano para revisar la alineación y la suspensión.
El caucho envejece con la exposición prolongada a los rayos UV y al ozono. Si tu vehículo está parado durante periodos prolongados, cúbrelo o apárcalo a la sombra siempre que sea posible.
En SASAM hacemos revisiones gratuitas del estado de los neumáticos. No esperes a que el problema sea visible para actuar.